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Resumen de la Declaración de Consenso del Instituto Nacional de la Salud |
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Haga clic aquí para la declaración integral (este vínculo lanzará una ventana nueva). Volver a la página de informaciones principales sobre el tratamiento. Sumario de la Declaración de Consenso del Instituto Nacional de la Salud (NIH) La Conferencia de Desarrollo de Consenso sobre Cirugía Gastrointestinal para la Obesidad Grave del Instituto Nacional de la Salud reunió a cirujanos, gastroenterólogos, endocrinólogos, psiquiatras, nutricionistas y otros profesionales de la salud, así como al publico, para tratar de: las opciones de tratamiento no quirúrgico de la obesidad grave, los tratamientos quirúrgicos de la obesidad grave y los criterios de selección, la eficacia y el riesgo de los tratamientos quirúrgicos para la obesidad grave y la necesidad de investigación futura sobre los mismos y la evaluación epidemiológica de dichas terapias. Después de dos días de presentaciones efectuadas por especialistas y de debate con el público, un panel de consenso pesó las pruebas y preparó su declaración de consenso. Entre sus decisiones, el panel recomendó que (1) para los pacientes que buscaran terapia para la obesidad grave por primera vez debía considerarse el tratamiento en un programa no quirúrgico con componentes integrados de un régimen dietario, ejercicios adecuados y modificaciones del comportamiento y apoyo, (2) los procedimientos de restricción gástrica o bypass debían considerarse para pacientes muy informados y motivados, con riesgos quirúrgicos aceptables, (3) los pacientes que fueran candidatos para procedimientos quirúrgicos debían seleccionarse de manera cuidadosa después de haber sido evaluados por un equipo multidisciplinario con pericia médica, quirúrgica, psiquiátrica y nutricional, (4) la operación debía ser realizada por un cirujano con experiencia substancial en el procedimiento apropiado y que trabajara en un ambiente de clínica que contara con apoyo para todos los aspectos de la gestión y evaluación, y que (5) la vigilancia médica durante la vida entera del paciente después de la terapia quirúrgica resultaba necesaria. Conclusiones de la Declaración de Consenso del NIH ¿Qué recomendaciones específicas pueden hacerse para el tratamiento de la obesidad grave? Las decisiones sobre qué terapia recomendar a pacientes con obesidad grave clínica deben depender de lo que deseen como resultado, de la opinión del médico sobre la urgencia de la necesidad de terapia, de la opinión del médico sobre las opciones de terapia posibles y su eficacia probable. Los pacientes que buscan terapia por primera vez deben ser evaluados por un médico con gran conocimiento y se les debe proporcionar información suficiente para que hagan una elección de terapia razonable. En la mayoría de los casos, primero se debe considerar al paciente para tratamiento en un programa no quirúrgico con componentes integrados de un régimen dietario, ejercicios adecuados y apoyo y modificación del comportamiento. Se debe buscar posibles comorbidades, tales como la hipertensión y la diabetes, y tratarlas si el paciente ya no se encuentra en tratamiento. El resultado deseado podrá variar según el paciente y podrá incluir índices como una mejor calidad de vida, según lo juzgue el paciente, reducción de la hipertensión, mejora de la intolerancia a la glucosa. A la decisión sobre el fracaso de la terapia no quirúrgica debe seguirle la decisión de terapia no quirúrgica en un programa distinto o con un terapeuta distinto, la decisión de no seguir con la terapia si no existen comorbidades significativas, o la decisión de terapia quirúrgica. Los pacientes candidatos para el procedimiento quirúrgico del que se trató en esta conferencia deben ser seleccionados con cuidado después de haber sido evaluados por un equipo médico con acceso a conocimientos especializados médicos, quirúrgicos, psiquiátricos y nutricionales; los pacientes deben contar con la oportunidad de explorar con el médico cualquier opción de tratamiento que no se haya considerado previamente, así como las ventajas y desventajas de cada una. Debe quedar clara la necesidad de vigilancia médica a lo largo de la vida del paciente sometido a terapia quirúrgica. Con todas estas consideraciones, se debe ayudar al paciente a que tome una decisión plenamente informada e independiente con relación a su terapia. Sólo se debe llegar a la decisión de terapia quirúrgica después de evaluar la probabilidad de que el paciente tolere la cirugía sin riesgos excesivos y que pueda cumplir adecuadamente el régimen posquirúrgico. Se deben discutir a fondo con el paciente los resultados probables de la cirugía, hasta qué punto podrá eliminar los problemas del paciente, la necesidad de cumplimiento del régimen posquirúrgico, así como las posibles complicaciones de la cirugía, tanto a corto como largo plazo. A las mujeres con potencial reproductivo se les aconsejará que eviten el embarazo hasta que su peso posquirúrgico se haya estabilizado y sus deficiencias micronutrientes potenciales se hayan identificado y tratado. La operación debe ser realizada por un cirujano con experiencia substancial en los procedimientos apropiados y que trabaje en un ambiente de clínica con apoyo adecuado para todos los aspectos de la gestión y evaluación periquirúrgicas. El cuidado posquirúrgico, la asesoría nutricional y la vigilancia deben continuar durante un período largo indefinido. La vigilancia debe incluir el monitoreo de índices de nutrición inadecuados y de mejora de todo trastorno prequirúrgico como la diabetes, la hipertensión y la dislipidemia. El monitoreo debe incluir no solamente los índices de macronutrientes, sino también los de la nutrición mineral y vitamínica. |
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